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Cafeína y rendimiento: ¿Cómo usarla sin depender de ella?

10 mar 2025
5 min de lectura

Actualizado: hace 2 días

La cafeína es de los pocos suplementos con evidencia sólida para el rendimiento: mejora la fuerza, la resistencia y el enfoque en dosis de 3 a 6 miligramos por kilo de peso. El problema es la tolerancia: si la tomas a diario y en aumento, deja de ser una herramienta y se vuelve una muleta.

De los cientos de productos que prometen mejorar el rendimiento, muy pocos sobreviven a un examen serio de la evidencia. La cafeína es uno de ellos, junto con la creatina y la beta-alanina. Y a diferencia de las otras dos, esta ya la estás tomando: la pregunta no es si empezar, sino cómo usarla para que siga funcionando.

¿Cómo actúa la cafeína en el cuerpo?

A lo largo del día se acumula adenosina en el cerebro, y esa acumulación es buena parte de lo que percibes como cansancio. La cafeína ocupa los receptores donde debería encajar la adenosina, sin activarlos. No te da energía: bloquea la señal de que estás cansado.

La distinción importa. El cansancio sigue ahí, acumulándose, y cuando la cafeína se elimina te llega de golpe. Por eso una sesión con preentreno a las siete de la tarde puede costarte la noche entera.

Además estimula la liberación de adrenalina y reduce la percepción de esfuerzo, que es probablemente el mecanismo que más explica su efecto en el gimnasio: la misma serie se siente menos dura, así que sacas una repetición más.

¿De verdad mejora el rendimiento o es efecto placebo?

Mejora el rendimiento, y con un respaldo poco habitual en este terreno. Una revisión general de Grgic y colaboradores que reunió 21 metanálisis ya publicados concluyó que la cafeína mejora de forma consistente el rendimiento en fuerza muscular, potencia, resistencia y capacidad de sprint (Grgic et al., 2020).

Dicho eso, hay dos matices honestos. La magnitud del efecto es modesta: hablamos de un porcentaje pequeño, no de cambiar tu categoría de fuerza. Y la respuesta individual varía bastante, en parte por genética. Hay gente a la que le hace poco y no está haciendo nada mal.

¿Cuál es tu dosis?

Entre 3 y 6 miligramos por kilo de peso. Eso se traduce en cantidades concretas que conviene ver escritas, porque casi nadie sabe cuánta cafeína está tomando:

Tu peso

Dosis baja (3 mg/kg)

Dosis alta (6 mg/kg)

Equivalente aproximado

70 kg

210 mg

420 mg

De 2 a 4 tazas de café

80 kg

240 mg

480 mg

De 2.5 a 5 tazas

90 kg

270 mg

540 mg

De 3 a 5.5 tazas

100 kg

300 mg

600 mg

De 3 a 6 tazas

Referencias para calcular: una taza de café de filtro ronda los 95 mg, un espresso entre 60 y 80, una lata de bebida energética de 80 a 150, y una porción de preentreno entre 150 y 300.

Empieza por el extremo bajo. Más no es mejor: pasados los 6 mg por kilo aparecen temblor, taquicardia y ansiedad sin ganancia adicional de rendimiento. Y si nunca la has usado de forma deliberada, prueba primero un día que no sea importante.

¿Cuándo tomarla?

Entre 45 y 60 minutos antes de entrenar. Ese es el tiempo que tarda en alcanzar su concentración máxima en sangre.

Lo que casi nadie considera es la otra punta: la vida media de la cafeína ronda las cinco horas, lo que significa que a las cinco horas todavía tienes la mitad dentro. Si entrenas a las 8 de la noche con 300 mg, a la 1 de la mañana sigues con 150 mg circulando. Como referencia práctica, córtala ocho horas antes de acostarte.

¿Cómo evitar la tolerancia?

Este es el problema real y el motivo del título de este artículo. El cuerpo se adapta: con uso diario, el efecto sobre el rendimiento se apaga y lo que queda es la necesidad de tomarla para sentirte normal.

  • Resérvala para las sesiones que importan. Dos o tres veces por semana, no las cinco.

  • Separa el café social del café de rendimiento. Si tomas 400 mg repartidos durante el día, la dosis preentreno no tiene contra qué destacar.

  • Baja la dosis antes de subirla. Si con 300 mg ya no sientes nada, la solución no es 400: es bajar a 150 durante un par de semanas.

  • Ten días sin cafeína. Idealmente los que no entrenas.

  • Para los días de bajón, alternativas con menos carga: té verde, o simplemente aceptar que esa sesión va a ser más floja.

¿Y si ya no puedes entrenar sin ella?

Esta es la pregunta que el artículo dejaba planteada en el título y no respondía. Si sospechas que estás ahí, la señal más clara es sencilla: un día sin cafeína te da dolor de cabeza y no rindes en nada, no solo en el gimnasio.

Cortar de golpe

Cortar de golpe funciona pero se paga: entre 12 y 24 horas después aparecen dolor de cabeza, irritabilidad y cansancio marcado, con un pico entre el primer y el segundo día y mejoría clara hacia el cuarto o quinto. Si puedes permitirte una semana mala, es la vía más rápida.

Bajar por escalones, en cuatro semanas

La alternativa ordenada, que es la que recomiendo a la mayoría, es bajar por escalones:

  • Semana 1: reduce tu consumo total a la mitad. Empieza quitando el café de la tarde, no el de la mañana.

  • Semana 2: vuelve a reducir a la mitad. Aquí es donde suele notarse algo de cansancio.

  • Semana 3: quédate en una sola dosis diaria, o en cero si te sientes bien.

  • Semana 4: reintrodúcela solo los días de entrenamiento importante. Vas a notar que a dosis bajas vuelve a hacer efecto.

Durante esas semanas, ajusta expectativas en el gimnasio: baja un poco la carga y no persigas récords. Estás recuperando una herramienta, no rindiendo al máximo.

Y una advertencia que vale la pena: si usas cafeína para compensar dormir cinco horas, ningún protocolo de ciclado va a arreglar eso. El problema es el sueño, y la cafeína solo te está escondiendo la factura.

¿Cuándo conviene no tomarla?

  • Si entrenas de noche y te cuesta dormir después.

  • Si tienes ansiedad, y notas que te la aumenta.

  • Si tienes hipertensión o alguna condición cardiaca. Eso lo decide tu médico, no un artículo.

  • Si ya dependes de ella para funcionar de forma básica. Ahí primero toca el descenso.

  • Si tomas algún medicamento que interactúe. Vale la pena preguntarlo.

Usada dos o tres veces por semana, a la dosis correcta y lejos de la hora de dormir, la cafeína es de las pocas cosas del mercado que hace lo que promete. Usada a diario para arrastrarte, deja de ser una herramienta.


Ningún suplemento arregla un entrenamiento sin orden ni una dieta que no sostienes. Así trabajo las dos cosas: así funciona HARDCORE 90.

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