Estrategias Nutricionales para Mejorar el Rendimiento en el Entrenamiento
Actualizado: hace 2 días
Comer bien no te hace entrenar más horas: te hace rendir más dentro de las que ya entrenas. Las tres palancas que cambian una sesión son llegar con carbohidrato disponible, no entrenar deshidratado y cubrir la proteína del día. Todo lo demás, incluidos casi todos los suplementos, es margen.
Casi nadie falla por no saber qué es un macronutriente. Falla porque llega a las pesas con cuatro horas de ayuno, mal dormido y con una botella de agua a medias, y después culpa a la rutina. Esto es lo que de verdad cambia la calidad de una sesión, en orden.

¿Qué cambia en tu entrenamiento cuando comes bien?
Menos de lo que promete la industria de suplementos y más de lo que crees. No vas a levantar 20 kilos más por desayunar distinto. Lo que sí pasa es que las últimas dos o tres repeticiones de cada serie —justo las que producen el estímulo— dejan de fallarte.
Esa diferencia parece pequeña en una sesión. Multiplicada por tres sesiones a la semana durante seis meses, es la diferencia entre progresar y dar vueltas.
¿Qué comer antes de entrenar, y con cuánta anticipación?
La respuesta depende del tiempo que tengas, no de la comida ideal. Esta tabla resuelve el 90 % de los casos:
Cuánto antes entrenas | Qué funciona | Ejemplo concreto |
3 a 4 horas | Comida completa: proteína, carbohidrato y algo de grasa | 150 g de pollo, un plato de arroz y verduras |
60 a 90 minutos | Algo ligero, con poca grasa y poca fibra | Yogur griego con plátano y una cucharada de miel |
20 a 30 minutos | Solo carbohidrato de digestión rápida | Un plátano, o dos dátiles y un café |
Entrenas al despertar | Nada sólido. Lo que importa es la cena de ayer | Agua, café si te cae bien, y la proteína al terminar |
La regla que resume la tabla: mientras más cerca del entrenamiento, menos grasa y menos fibra. No porque “engorden”, sino porque retrasan el vaciado del estómago y te van a estorbar en la primera serie pesada.

Durante y después: qué importa y qué es ruido
La hidratación baja tus repeticiones sin avisarte
Es la palanca más aburrida y la que más gente ignora. Una revisión sistemática de Savoie y colaboradores encontró que la deshidratación de alrededor del 3 al 4 % del peso corporal reduce de forma medible la fuerza, la potencia y sobre todo la resistencia muscular (Savoie et al., 2015). Traducido: si llegas seco, tus series se acortan solas y no vas a saber por qué.
Práctico: medio litro en la hora previa, y de 500 a 800 ml durante la sesión si sudas mucho. Si tu orina a media mañana es oscura, ya vas tarde.
La “ventana anabólica” no es lo que te dijeron
Durante años se vendió la idea de que tenías 30 minutos para tomarte el batido o perdías la sesión. La evidencia acumulada apunta en otra dirección: lo que manda es la proteína total del día, no el cronómetro. Un metanálisis de 49 estudios situó el punto donde dejan de mejorar las ganancias de masa magra alrededor de 1.6 gramos por kilo de peso al día (Morton et al., 2018).
Si entrenas en ayunas, sí conviene comer relativamente pronto al terminar. Si comiste dos horas antes, puedes esperar sin problema.
¿Qué suplementos cambian de verdad una sesión?
Tres, y con matices distintos cada uno:
Creatina monohidratada. 3 a 5 gramos diarios, a cualquier hora. Es el que más respaldo tiene para fuerza y masa magra, y su perfil de seguridad está documentado en la revisión de posición de la Sociedad Internacional de Nutrición Deportiva (Kreider et al., 2017).
Cafeína. Entre 3 y 6 mg por kilo, 45 a 60 minutos antes. Una revisión general de 21 metanálisis concluyó que mejora de forma consistente el rendimiento en fuerza, potencia y resistencia (Grgic et al., 2020). El precio es que si la usas todos los días para entrenar, acabas necesitándola para entrenar.
Proteína en polvo. No hace nada que no haga la comida. Es logística: una forma barata y rápida de cerrar el hueco entre lo que comes y los gramos que necesitas.
Los BCAAs aparecen en casi toda lista de este tipo. La evidencia disponible apunta a que, si ya cubres tu proteína total del día, no aportan nada medible: los aminoácidos que traen ya venían en tu comida.

¿Y si entrenas a las 6 de la mañana y no te pasa la comida?
Es el caso más común entre quienes entrenan antes del trabajo, y casi ningún artículo lo resuelve. La respuesta corta: no te fuerces a desayunar.
Entrenar en ayunas no arruina tu sesión de pesas de 45 o 60 minutos. Tus reservas de glucógeno vienen de lo que comiste ayer, no de lo que desayunaste hoy. Lo que sí tiene que pasar:
Que la cena de la noche anterior incluya carbohidrato de verdad, no solo proteína y ensalada.
Que tomes agua al levantarte. Amaneces con déficit y esa es la parte que sí te va a costar repeticiones.
Que la primera comida después de entrenar tenga entre 30 y 40 gramos de proteína.
Que si te mareas o se te va la fuerza a media sesión, pruebes algo mínimo 20 minutos antes: un plátano resuelve casi siempre.
Errores comunes que cuestan repeticiones
Llegar con seis horas de ayuno y esperar la misma fuerza que en la sesión de la tarde.
Comer grasa o fibra justo antes de entrenar. La digestión y las series pesadas no se llevan.
Preocuparte por el timing del batido mientras te faltan 50 gramos de proteína al día.
Usar preentreno para tapar falta de sueño. Enmascara el cansancio, no lo resuelve, y arrastra el problema a la semana siguiente.
Beber solo cuando ya tienes sed. La sed aparece cuando el rendimiento ya bajó.
Si tuvieras que quedarte con una sola cosa de todo el artículo: llega hidratado y con algo de carbohidrato en el cuerpo, y cubre la proteína a lo largo del día. Ese par de hábitos hace más por tus sesiones que cualquier bote.
La parte de alimentación la lleva una nutrióloga del equipo, no yo. Así se arma el plan completo: así funciona HARDCORE 90.


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